01 de Abril 2020 Derecho
Juristas al Parlamento: el retorno de una sana costumbre

Mathías González Pérez | Montevideo, Uruguay

 

 

El pasado sábado 15 de febrero, tal como lo mandata la Constitución de la República, tuvo inicio en nuestro país la XLIX Legislatura, y asumieron en sus cargos los noventa y nueve Representantes, y los treinta Senadores electos por el Cuerpo Electoral. Por el transcurso de cinco años, estos hombres y mujeres serán los responsables de ejercer dos grandes funciones que resultan de vital importancia en la vida de toda democracia liberal y republicana: sancionar leyes y controlar al Poder Ejecutivo.

 

En este sentido, la nueva integración que el Soberano decidió darle al Parlamento proporciona, a nuestro juicio, varios motivos de celebración. Entre ellos, se destaca el hecho de que se haya terminado con quince años de mayorías automáticas, que favorecieron al entonces partido de gobierno pero perjudicaron al sano ejercicio del debate y la discusión parlamentaria. Este mismo sistema de mayorías automáticas también trajo aparejada una importante contaminación de nuestro ordenamiento jurídico, producto de la sanción de innumerables leyes viciadas de inconstitucionalidad que fueron caprichosamente aprobadas, aún ante la advertencia de sus graves defectos.

 

La nueva conformación de las Cámaras de Representantes y Senadores plantea, en cambio, escenarios propicios para el diálogo. Cualquier iniciativa que se pretenda aprobar, incluso aquellas que provengan del Poder Ejecutivo, deberá pasar por el filtro de la negociación, lo que seguramente redundará en un producto legislativo de mayor calidad.

 

Cabe mencionar, también, la obtención de una considerable cantidad de bancas por parte de partidos que, hasta el momento, no contaban con representación parlamentaria. De hecho, es la primera vez en la historia institucional de nuestro país que se llega a un número tan alto (siete) de partidos con representación parlamentaria. Esta situación contribuirá al enriquecimiento de la labor legislativa y aportará nuevas perspectivas al debate.

 

Sin embargo, en esta oportunidad nos interesa centrar la atención en otro aspecto, que no suele ponerse de relieve en los distintos análisis que se hacen sobre la nueva integración del Poder Legislativo, y que pasa totalmente desapercibido por la mayoría de la población. Hacemos referencia al hecho de que, en esta legislatura, ha aumentado considerablemente el número de legisladores que poseen formación jurídica, esto es, que son recibidos de las carreras de Abogacía o Escribanía.

 

En este sentido, en la legislatura pasada, solamente dieciocho de los ciento veintinueve legisladores contaban con formación en Derecho; sin embargo, en la actual legislatura, ese número asciende a veintiséis abogados y/o escribanos, sin contar a la futura Vicepresidente de la Nación, Beatriz Argimón, quien es escribana pública, y a otros tres legisladores (Eduardo Antonini, por el Frente Amplio; y Álvaro Viviano y Jorge Gandini, por el Partido Nacional) que cursaron hasta un nivel avanzado de estudios en Derecho.

 

¿Acaso esta estadística nos garantiza buenas leyes? Claro que no, pero al menos nos acerca un poco más al ideal de contar con una legislación que no esté fundada exclusivamente en criterios políticos o de conveniencia electoral, sino que sea también correcta desde el punto de vista técnico jurídico. O que al menos no contenga (tantas) inconstitucionalidades flagrantes, tarea en la cual los hombres y mujeres de Derecho que integran ambas Cámaras, deberían contribuir.

 

Apostamos, incluso, a que ese número aumente aún más dentro de cinco años. Eso no quiere decir que nos afiliemos a la tesis de que sólo los abogados o escribanos están capacitados para ser ocupar una banca en el Parlamento, lo que de hecho implicaría ignorar el trabajo que muchos colegas realizan desde su rol de asesores jurídicos de legisladores legos en Derecho. Pero entendemos que resulta de toda lógica, que el hecho de contar con más personas con formación jurídica integrando un órgano que tiene a su cargo, precisamente, la creación de las leyes, debería mejorar la calidad de las mismas.

 

Es bastante sencillo: ¿usted le confiaría la construcción de su casa a un abogado? Yo no. Sin embargo, elección tras elección, le confiamos la construcción de nuestras leyes a personas que, en su inmensa mayoría, carecen de toda formación jurídica.

 

 

* * * * *

 

 

Las ideas aquí expresadas pertenecen al autor del artículo y no necesariamente son las de la Fundación Rioplatense de Estudios.

 

COMPARTIR

11172039_IMG1958.png

NOTICIAS RELACIONADAS

08021237_Formatofotoweb.png

02 de Agosto 2021

Derecho

LUC: dinámica, fundada y urgente

07011705_Formatofotoweb.png

02 de Julio 2021

Derecho

Desafíos del sistema previsional en Uruguay

03251933_FORMATOFOTOWEB.png

26 de Marzo 2021

Derecho

Sobre aborto y libertarianismo

11201450_mercado.png

20 de Noviembre 2020

Derecho

El mercado laboral en Uruguay

10142159_Parlamento-Uruguay-e1.jpg

25 de Junio 2020

Derecho

¿Laissez faire o intervencionismo?

10142156_descarga1.png

08 de Junio 2020

Derecho

Una piedra en el zapato de la izquierda feminista

10142153_images.jpg

20 de Mayo 2020

Derecho

Sobre los delitos y la importancia de lo simbólico

10142123_Dolar.jpg

05 de Mayo 2020

Derecho

Democracia liberal y economía de mercado

10211905_photo-1579758258316-57081bac8ea8.jpg

18 de Septiembre 2019

Derecho

La transparencia y la hipocresía

10181713_l1534235720.jpg

06 de Marzo 2019

Derecho

A más de media década de la legislación de la marihuana legal: resultados y observaciones

"El avance y la difusión del conocimiento son los únicos guardianes de la verdadera libertad"

James Madison

diseño y desarrollo: Creatica